Hace unos días que ha salido la nueva versión de Ubuntu, la 11.04, que tiene entre sus novedades más destacadas que usa Unity por defecto. Como viene siendo propio de mi, en cuanto supe que habían liberado la versión estable, corriendo que fui a actualizar todos mis ordenadores. Y sinceramente es una de las actualizaciones de Ubuntu que mas problemas me ha dado.
Después de instalar la nueva versión, en vez de actualizar, no me dejaba usar Unity, ya que no tenía activada la aceleración 3D. Así que instalé los drivers privativos, como siempre hago para tener aceleración, pero no había forma de que Unity funcionara. Después de investigar un poco, me di cuenta de que la tarjeta gráfica que tengo en mi portatil, una NVIDIA GeForce Go 7300, tiene problemas de estabilidad con Unity. Genial.
Bueno, al final he conseguido que funcione usando el soporte libre para la aceleración 3D de NVIDIA (con los privativos tenía problemas también) y añadiendo la siguiente línea al fichero /etc/environment:
UNITY_FORCE_START=1
De momento parece ir bien, pero hacía mucho tiempo que no me tenía que pegar con Ubuntu después de una instalación… supongo que me he mal acostumbrado a que todo funcionará sin problemas a la primera.






